| El aumento espectacular
de ventas de aparatos de aire acondicionado en los últimos
años se presenta como el principal causante del
desaforado crecimiento del consumo. En muchas ocasiones
se instalan este tipo de aparatos en salas con condiciones
muy alejadas de las óptimas para un uso eficiente.
Habitaciones demasiado pequeñas, mal aisladas,
temperaturas programadas demasiado bajas y aparatos poco
eficientes energéticamente son las condiciones
comunes que hacen insostenible ambientalmente este consumo.
Es evidente que, además
de resolver estas trabas, lo mejor sería evitar
el uso de este tipo de aparatos de climatización
en favor de otras soluciones menos derrochadoras de
electricidad.
- Aislar bien puertas y ventanas
- Colocar cortinas en las ventanas
- Adquirir los electrodomésticos
necesarios de alta eficiencia (etiqueta de clase A),
- Apagar el modo en espera o stand-by
de los aparatos de vídeo, TV, DVD, etc.,
- Utilizar lámparas de bajo consumo
Y en definitiva utilizar siempre lo estrictamente
necesario, son las medidas básicas para reducir
el consumo eléctrico.
No hay que olvidar que este calor que
sufrimos está enmarcado en lo que la comunidad
científica ha dado en llamar Cambio Climático,
y que se refiere al calentamiento global del planeta.
Curiosamente este calentamiento global ha sido, y está
siendo causado, por la emisión a la atmósfera
de ciertos gases contaminantes, entre ellos el dióxido
de carbono (CO2), que se producen de forma masiva en
las centrales térmicas de producción de
electricidad. Este tipo de centrales son las que se
utilizan de forma mayoritaria en nuestro país.
Por tanto, esto nos lleva a pensar que cuanta más
electricidad consumamos, más contribuimos a aumentar
las temperaturas, año tras año.
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